Cunnington invertirá U$D 2 millones para duplicar su producción

Se trata de la empresa Productos del Agua, que produce y embotella la gaseosa Cunnington, que pasará a embotellar 23.000 unidades por hora en su planta de Pilar.

La fábrica de gaseosas y aguas gasificadas Cunnington dio a conocer la incorporación de una nueva línea de producción, que le permitirá llevar de 13.000 a 23.000 las botellas por hora. Además ampliará su depósito, en el Parque Industrial de Pilar. La inversión total será de 2 millones de dólares.

Las novedades fueron brindadas esta semana por el gerente general de la compañía, Manuel Villaverde, en la visita a la planta del intendente local Federico Achával, quien estuvo acompañado por el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, del Ministerio de Desarrollo Productivo de Nación, Ariel Schale.

La expectativa no sólo es seguir creciendo en el segmento de precios medios-bajos -su envase de gaseosa cola de 2,25 litros cotiza a 78 pesos contra los $160 de Pepsi y los $175 de Coca-Cola- sino que también buscarán competir con sus sabores tradicionales como el Indian Tonic y el Ginger Ale. Además, continuarán haciendo una fuerte apuesta a sus líneas sin TACC para celíacos.

Una marca reconocida sobre todas las cosas
En 1920, el negocio empezó a tomar forma de la mano de un visionario llamado Juan Vicente Sangiácomo, que trabajaba en Inchauspe y Cía., una licorería fundada en 1862. La empresa, en pleno desarrollo, inauguró en 1904 una embotelladora en Avenida San Juan 2844 y ante las buenas perspectivas sobre el pequeño consumo de gaseosas Sangiácomo, fundó La Argentina, la marca número 22 registrada en el país.

En un comienzo la empresa se hizo fuerte comercializando sodas embotellada, con marcas como Belgrano y Agua de Mesa Córdoba, pero un tiempo después, el hijo de Sangiácomo -Juan Antonio- decidió impulsar el consumo de gaseosas en Argentina. El paso siguiente fue negociar en Inglaterra la importación del concentrado base que dio origen al Indian Tonic Cunnington.

En los ’80, luego de una crisis, los Sangiácomo cerraron la embotelladora, que resurgió en 1997 de la mano de sus actuales dueños. Desde ese tiempo, la compañía modernizó la imagen de marca, renovó los envases y sumó nuevas líneas y sabores.

Hoy tienen una planta de 19.500 metros cuadrados en donde se fabrican los envases, elaboran jarabes concentrados y realizan el proceso de llenado, tapado, etiquetado, empacado y paletizado. (PilarNoticias)

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